Cuidado del Bebé
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Conoce el parto en el agua
Es aconsejable que evalúes todas las opciones de partos, para que tomes la mejor decisión. A continuación te contamos sobre el parto en el agua.
- El medio acuático es muy placentero para la madre, debido a que el agua relaja los músculos y estimula la producción de endorfinas, lo que disminuye la sensación de dolor. Además, acelera la fase de dilatación.
- La posición vertical del parto en el agua facilita la expulsión del bebé, porque su peso hace más presión por acción de la fuerza de gravedad.
- Cuando la madre tiene 5 cm de dilatación, se acomoda en una bañera: piscina especial con agua filtrada o potable a unos 37 grados centígrados de temperatura.
- La temperatura del agua es prácticamente la misma que la del líquido amniótico, por lo que el bebé no sufre ningún shock por el cambio de temperatura.
- El bebé recibe el oxígeno a través del cordón umbilical, igual que ha ocurrido durante los nueve meses de gestación. Además, cuenta con un reflejo autónomo, el reflejo de inmersión que le impide tragar agua.
- En cuanto el bebé siente un cambio ambiental del agua al aire, se produce una cadena de respuestas químicas, hormonales y físicas que hacen que comience a respirar.
- Una vez se haya producido el alumbramiento, el recién nacido y la madre deben salir inmediatamente del agua.
- Es preferible que la temperatura de la habitación donde se encuentra la piscina sea semejante a la del agua para evitar cambios de temperaturas bruscos para el bebé.
- Si se presenta alguna complicación en el trabajo de parto, la madre debe salir del agua y dejar que el médico intervenga.
- La preparación previa es fundamental. Desde el cuarto o el quinto mes de embarazo, las parejas pueden asistir a un curso psicoprofiláctico, para que aprendan los ejercicios y métodos de relajación y respiración.
- No todas las madres pueden tener un parto en el agua. Si tu embarazo es de alto riesgo, esta opción no es la más recomendable. Consulta con tu médico.

