Cuidado del Bebé

JOHNSON'S BABY®
DESITIN®
#1 preferida por pediatras en Estados Unidos.
COTONETES®
Son para toda la familia.
X
Cuidados especiales

Alimentación

Lactancia

No pasará demasiado tiempo para que la conexión entre tu bebé y tú se dé. Tu hijo estará ansioso por sentir tu calor y por alimentarse, la leche bajará como reflejo a ciertos estímulos como el contacto con el pezón, la llamada del bebé o, algunas veces, el simple hecho de pensar en él.

Si quieres dar pecho a tu bebé hazlo tan pronto como puedas teniendo en cuenta que:

Antes de que la leche materna se establezca por completo, es mejor que no le des ningún suplemento alimenticio a tu bebé a menos que exista una orden médica. La leche materna tiene todos los líquidos, anticuerpos, ácidos grasos esenciales, sales, enzimas, vitaminas, hormonas y nutrientes que el niño necesita.
Es normal que la succión cause un poco de dolor mientras tus senos se acostumbran. Busca acomodar de la mejor forma al bebé y si sientes que la succión se está dando de forma incorrecta debes detenerla deslizando un dedo hacia la comisura de la boca del bebé para reacomodar el pezón e intentarlo otra vez.
Procura que los labios y las encías de tu bebé queden alrededor de la areola y no del pezón, es importante que tu hijo abra la boca completamente, de esta forma evitarás lastimarte más adelante.
Levanta al niño de forma que no le cueste demasiado trabajo alcanzar la aureola. Si rechaza el seno tal vez es porque le cuesta trabajo respirar. Oprime la parte superior del seno para dejarle espacio libre a su naricita.
La buena postura del bebé al lactar es beneficiosa para ti porque previene el agrietamiento de los pezones, estimula la producción de leche, la deja fluir mejor y quedará mejor alimentado.
Ponte cómoda y tómate el tiempo que sea necesario para acomodarte, si te sientes mejor sola, hazlo saber a quienes se encuentren contigo.
Podrás detectar los conductos obstruidos por el enrojecimiento de la zona y sensación de calor. Para aliviarla, aplica compresas calientes o frías y haz salir la leche con un masaje suave.

Algunas veces la razón del llanto de los bebés es la acumulación de gases cuando maman, este malestar se calma tan pronto lo pones en posición vertical sobre tu hombro y le das golpecitos suaves en la espalda. Algunos bebés regurgitan, otros tan solo eructan; la causa más común es la sobrealimentación y no es motivo para preocuparte.

Baño y masajes

Bañando a tu bebé

El baño es otro de los momentos clave cuando se trata de fortalecer la conexión entre padres e hijos. Podrás bañarlo a partir del segundo día, sin embargo, durante las primeras semanas se recomienda el baño de esponja que es más práctico y te dará seguridad para cuando llegue el momento de la tina. No olvides que si el agua no es potable, antes debes hervirla y lavarte muy bien las manos.

Ten a la mano absolutamente todo lo que necesites porque cuando sea el momento de mojar al bebé, no vas a poder ir por nada. Recuerda que el baño debe ser corto, como máximo durará 5 minutos y nunca debes dejar al bebé solo, ni siquiera por un instante.

Baño de esponja: recomendaciones

Puedes desnudar a tu bebé o dejarlo únicamente con el pañal siempre y cuando la habitación en donde se encuentre esté libre de corrientes de aire y con una temperatura promedio de 20 C°.

Sosténlo firmemente o acuéstalo sobre una superficie plana con una toalla debajo. Hunde la esponja en el agua con algunas gotas de jabón líquido y en seguida moja su cabecita y sus manos pasando la esponja suavemente. Ten especial cuidado con los pliegues del cuello y las extremidades, detrás de las orejas y dentro de ellas.

Los recién nacidos estarán cubiertos por una capa blancuzca llamada vernix caseosa que fue la protección para su piel durante el embarazo. Esta caerá sola, no tienes que tratar de quitársela.

Para limpiarle los ojos utiliza un algodón o gasa húmedo y pásalo desde el lagrimal hacia afuera. Puedes usar copitos de algodón para asear las orejas y la nariz, teniendo en cuenta que si ejerces demasiada presión, puedes lastimar al bebé, otra opción es utilizar la punta de un trapito.

Tendrás que limpiar sus encías, su lengua y su paladar al menos una vez al día. La forma para hacerlo es con una gasa humedecida en agua hervida; pásala cuidadosamente dentro de la cavidad bucal.

Si dejaste a tu bebé en pañal, puedes ponerle una camisita y quitarle el pañal a la hora de limpiar sus genitales; esto se hace pasando un algodón húmedo de arriba abajo, especialmente entre los pliegues. Cada algodón sólo debe pasarse una vez y después se desecha, a los niños se les apartará el prepucio suavemente para limpiar las secreciones.

Seca muy bien a tu hijo con toques leves que absorban el agua, como golpecitos, pero muy suaves. La piel del bebé es tan delicada que la fricción con la toalla podría hacerle daño.

Si las condiciones se prestan, déjalo un rato ligero de ropa, verás que se siente más cómodo. Puedes hacerle un masaje antes de vestirlo o jugar un rato con él, así la experiencia del baño será divertida para los dos. Los bebés adoran que les besen la barriga o les hagan cosquillas suaves.

Masajes, toda una demostración de amor para tu hijo

Los masajes son una gran ayuda para los padres que desean darles a sus hijos el mejor comienzo. Los niños obtienen beneficios con los masajes desde su nacimiento, ya que alivian el trauma del parto, además los estimulan para tener un mejor desarrollo físico, psíquico, del sistema inmunológico y también mejoran la circulación y tonifica los músculos.

El masaje infantil es una buena manera de relajar a tu hijo. Además de que los niños adquieren una mayor resistencia a las enfermedades, un mejor patrón de sueño y un descanso más tranquilo, los calma cuando están incómodos o molestos, les ayuda a desarrollar conciencia del cuerpo y coordinación, desarrollan una sensibilidad al tacto al ser tocados y fortalecen la comunicación y el lazo emocional con sus padres.

Los niños que reciben masajes con regularidad establecen una relación rica, satisfactoria y saludable en la vida familiar.

Recomendaciones generales:

 Busca un lugar abrigado.

 Asegúrate de tener las manos tibias.

 Puedes poner música suave de fondo para ayudarlo a relajarse.

 Busca el momento adecuado cuando tu hijo no esté somnoliento. Una buena opción es en las noches o después del baño.

 No es aconsejable hacer masajes después de que el niño coma, porque puede sentirse muy lleno y no lo disfrutaría. Igualmente, si tiene hambre se sentirá inquieto rápidamente.

 Siempre debes empezar por la cabeza e ir bajando por el cuerpo con caricias suaves.

 Al comienzo masajéalo suavemente y poco a poco, ve aumentando la presión.

 Para mantener el interés del niño dale besos, abrazos, sonrisas, háblale y cántale suavemente.

 Si el niño se muestra inquieto al estar desvestido, ponle la camiseta.

 Si notas que tu hijo se molesta, es mejor que hagas el

masaje en otro momento.

Tu bebé necesita mucho contacto físico contigo en esta primera etapa. A continuación te damos unos consejos sobre los masajes indicados para él:

 Acuesta al bebé sobre una toalla suave y limpia.

 Al comienzo explícale que le realizarás un masaje muy relajante, dile que lo tocarás y menciona las partes de su cuerpo en las que harás el masaje. Dile que compartirás con él estos momentos y que juntos lo disfrutarán, porque para ti tu bebé es lo más importante. Masajéalo con cierta presión, pero cuida que no sea muy suave y superficial, ni muy fuerte.

Masajea suavemente la cabeza de tu bebé en la parte de la coronilla, con movimientos circulares, evitando las fontanelas. Baja hacia las mejillas, luego masajea la frente, desde el centro hacia los lados, haz círculos con los pulgares por encima de las cejas y pasa las manos detrás de las orejas y la mandíbula. En su carita, forma una sonrisa con tus dedos pulgares en los labios del bebé; primero el superior y luego el inferior, siempre del centro hacia fuera.

Baja por el cuello hacia los hombros. Desciende por los brazos, apretándolos como si tuvieras un bate de béisbol, luego mueve suavemente las manos en direcciones opuestas, hacia delante y hacia atrás, desde el hombro hasta la mano ligeramente mientras continúas avanzando. Masajea las muñecas, las manos y los dedos con movimientos circulares. Presiona cada dedo del bebé entre tu pulgar y las yemas de tus dedos.

Es recomendable que el masaje dure inicialmente de 3 a 5 minutos, realiza de 2 a 3 repeticiones de cada ejercicio. En la medida que el bebé se adapte al masaje, aumenta las repeticiones y el tiempo.

Puedes usar un aceite o crema recomendada para bebés que no irrite su delicada piel. Las que contienen lavanda y manzanilla lo ayudan a relajarse mientras lo preparan para un sueño placentero.

Se recomienda iniciar los masajes de tu bebé después de su nacimiento. Sin embargo, consulta con el Pediatra para que te asesore sobre esta actividad de acuerdo a la condición de salud de tu bebé.

Seguridad

La mayor parte de accidentes que ocurren con bebés pueden ser evitados, es sólo cuestión de estar pendiente de los posibles riesgos a los que puede estar expuesto en casa.

Los accidentes más comunes son la introducción de cuerpos extraños en la boca, mordeduras y picaduras de animales, intoxicación o asfixia, traumatismos por caídas o heridas con objetos cortantes o punzantes.

Para evitar percances:

En el baño: el agua debe estar tibia. Antes de mojar a tu bebé debes probar la temperatura del agua con el codo. Nunca dejes solo al niño, podría ahogarse hasta con unos pocos centímetros de agua.

Ahogo: ningún objeto pequeño debe estar al alcance de tu bebé ya que podría introducirlo a su boca y esto podría asfixiarlo. Mantén cojines, fundas y bolsas plásticas lejos, al igual que collares o cosas que él pudiera enrollar en su cuello.

En el carro: utiliza asientos de seguridad para bebé. Es mejor que viaje en el asiento de atrás en compañía de un adulto.

Caídas: si por alguna razón eres interrumpida durante el cuidado de tu bebé, déjalo en un lugar seguro y bajo tu supervisión, no lo desatiendas.

Juguetes: debes fijarte que no tengan peluches, botones, ojos o adornos que puedan lastimar o atragantar a tu pequeño si los toca o los muerde. Deben ser más grandes que su boca, para que no corra el riego de tragarlos. A la hora de comprar juguetes vale la pena pensar antes en la calidad que en la economía, puede que encuentres un juguete muy barato y lindo, pero no tienes la certeza de qué materiales fueron utilizados para hacerlo y si son o no tóxicos.

Picaduras: para la delicada piel del bebé es mejor aplicar un producto igualmente suave, sin elementos tóxicos y que mantenga alejados a los insectos.

Animales: no dejes que las mascotas se acerquen demasiado a tu bebé ni que entren a su habitación. Por más domesticado que esté el animal, no debes olvidar que puede hacerle daño tu hijo.