Cuidado del Bebé

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Desarrollo físico

Desarrollo físico entre los 2 y 3 años.

El progreso de las capacidades motoras de tu pequeño son el resultado del proceso de maduración muscular, física y neurológica. Ya no es necesario vigilarlo constantemente, tus consejos y advertencias le han enseñado que hay ciertas cosas que no se deben intentar si no quiere hacerse daño o ganarse un regaño.

Sus habilidades lingüísticas se perfeccionan rápidamente, su vocabulario se extiende a la par de su capacidad para recordar hechos, lugares o personas y arma frases breves o completas, aunque no maneje correctamente los tiempos verbales. Tal vez le cueste trabajo expresarse claramente y es normal si tartamudea un poco, cuando esto suceda te darás cuenta que aunque no pueda responder con facilidad, entiende tus mensajes a través de su lenguaje corporal.

Este periodo es importante para tu niño porque empieza a desarrollar su imaginación a través de la compresión y creación de símbolos a partir de lo que ve e imita. Estos símbolos se verán representados por los juegos y reflejados en sus miedos.

Es probable que tu hijo empiece a sentir temores específicos como el de la oscuridad o el del monstruo que vive debajo de la cama. Cuando surjan estos miedos lo que él necesita es tu comprensión y compañía. ¡Ayúdalo a superar sus miedos y acompáñalo a enfrentarlos!

Desarrollo social y emocional entre los 2 y 3 años

Con el paso del tiempo notarás en tu niño otras actitudes y comportamientos que hasta el momento no habían salido a la luz porque su edad y capacidades comunicativas o expresivas no le permitían demostrarlas. Es esta nueva forma de comportarse la que le permitirá definir su carácter y por esta razón, debes apoyarlo y acompañarlo para que crezca sano emocionalmente.

Probablemente te encuentres con leves brotes de agresividad que nunca antes fueron manifestados y puede que estos comportamientos te sorprendan y no comprendas por qué tu pequeño, antes calmado, reacciona violentamente ante algunas situaciones.

Si esto ocurre, ten en cuenta que la agresividad es una actitud normal en los niños siempre y cuando no exceda ciertos límites que podrían influir radicalmente en sus relaciones con otras personas. Recuerda que todos nacemos con impulsos agresivos y amorosos y que estos se desarrollan de una forma distinta dependiendo de las relaciones y estímulos familiares que recibimos durante el crecimiento.

Por esta razón, la familia es tan importante en el crecimiento: es su modelo de actitud y su primer y único entorno durante sus primeros meses de vida.

Piensa que:

La conducta agresiva es la reacción ante algún conflicto en el que el pequeño quiere salirse con la suya y no puede, estas reacciones dependerán de los estímulos, experiencias y patrones de conducta que el niño tenga.
Las actitudes demasiado pasivas o demasiado rígidas pueden inducir al niño a ser agresivo.
Los niños expuestos a la violencia son más agresivos. Cuando tu hijo tenga una reacción violenta, corrígelo y no respondas a sus agresiones con agresiones mayores.

No es recomendable ignorar ni menospreciar las peleas entre hermanos pero tampoco terminar por reforzar el conflicto tomando partido.