Cuidado del Bebé

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Niños que hablan dormidos

Si tu hijo habla dormido, no te preocupes. A continuación te contamos sobre esta situación yalgunos tips de cómo manejarla.

La tendencia a hablar dormido suele aparecer a altas horas de la madrugada, a veces incluso llega acompañada de gritos, llanto y risas y se presenta más frecuentemente en niños que en niñas.

Estos niños hablan de manera incoherente y rápida, aunque a veces las palabras llegan a ser perfectamente comprensibles. Lo más frecuente es que emita sonidos o voces, como si todavía no hubiera aprendido a articular correctamente.

Se cree que los niños cuentan sus secretos mientas hablan dormidos, sin embargo, esto es un mito ya que las palabras que el niño emite aparecen de forma inconexa y descontextualizada.

El niño no está pensando de manera consciente, no puede organizar sus ideas, por lo que es imposible que dé un significado y una intencionalidad a lo que está diciendo.

Debe quedar claro que cuando el niño se despierte, no va a recordar nada de lo que dijo, como ocurre en los casos de sonambulismo y terrores nocturnos.

Es importante que no hagas bromas diciendo que sabes todo lo que tu hijo piensa porque lo escuchas hablar dormido, ya que puedes crear una angustia que multiplicará estos episodios.

Las posibles causas de que un niño hable en sueños son:

  • Estrés.
  • Fiebre.
  • Apnea nocturna (ronquidos).
  • Terrores nocturnos.
  • Una sobreexcitación del niño debida a programas de televisión con contenidos violentos o juegos demasiado activos durante la tarde.

Esta situación no representa ningún problema para el niño, por lo que no existe tratamiento médico, sin embargo, tú puedes seguir estas recomendaciones:

  • Evita que se excite demasiado en las últimas horas de la tarde, así se acostará más tranquilo.
  • Procura que no vea programas de televisión ni utilice videojuegos en los que predomine la violencia.
  • Si notas al niño demasiado alterado, puedes enseñarle una serie de técnicas de relajación para favorecer el sueño tranquilo.
  • Antes de acostar a tu hijo, bañalo con agua tibia, luego masajéalo suavemente y finalmente cántale o léele un cuento.